“El sueño del Mara’akame”, de Cecchetti, una ficción sobre los huicholes / En opinión de Columba Vertiz


Redacción MXPolítico.- Premiada en 2017 con el Ariel a Mejor Ópera Prima y a Mejor Música Original y en 2016 con la presea a Primer o Segundo Largometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia, El sueño del Mara’akame, película de Federico Cecchetti, ofrece una historia inspirada en la cultura huichol.

El largometraje –filmado en Jalisco dentro de la comunidad huichol La Cebolleta, de San Andrés Cohamiata, San Luis Potosí (desierto de Wirikuta) y la Ciudad de México– se estrena hoy, bajo la distribución de Machete Cine.

En entrevista, Cechetti detalla: “La historia surgió en esa comunidad, al pasar varios meses con ellos”.

Para el realizador, “es una historia de aventuras con  elementos fantásticos”. Se centra en Nieri, un joven indígena wixárika (huichol), cuyo sueño es viajar con su banda musical de rock a tocar en un concierto en la Ciudad de México. Pero su padre, que es un Mara’akame (chamán), tiene otros planes para él, pues debe seguir su tradición y encontrar al venado azul para que ayude a su pueblo.

El reparto lo componen los no actores Antonio Parra  (padre) y Luciano Bautista (hijo).  “Trabajar con actores no profesionales fue una experiencia muy interesante, le debo la vida a Baltimore Beltrán, coach de actores, quien pulió el trabajo con los artistas de una manera genial, la verdad es que cuando empecé a trabajar con ellos en el set ya eran unos profesionales, y fue un privilegio compartir una experiencia única con Antonio Parra y Luciano Bautista”, destaca el cineasta.

También interviene la actriz Mariana Treviño.

–¿Qué tan difícil fue dirigir a Parra y Bautista?

–Se les dio un taller de actuación muy intensivo a los dos principales protagonistas, de un mes, entonces ya estaban como familiarizados con el lenguaje de la cámara, por ejemplo, con los otros chavos fue muy fácil, súper natural involucrase con la cámara, ellos participan en grupos musicales y ellos mismos hacen sus videoclips, todo. Luciano es sobrino de Antonio, el papá en la cinta, quien de verdad es un Mara’akame, El chico está aprendiendo a cantar y tocar, pero no tiene un grupo. Yo junté a los chavos que cada uno tiene su grupo e integré a Luciano.

–¿Cuánto tiempo tardó en realizar la película?

–De cuando fui a la sierra en 2010. Antonio Parra me impulsó a visitar su comunidad. Lo conocí en Milpa Alta en una ceremonia suya, y después me invitó porque necesitaba a alguien que grabara un video porque su hija se graduaba de la primaria.

–¿Imaginó ahí hacer la ficción?

–Al principio no, pero cuando fui por primera con ellos, estaba buscando un tema, como que me surgió la idea de que podría ser interesante, pero todavía no lo tenía claro. Todo empezó al conocer a Antonio Parra, me empezó a interesar muchísimo el tema de la cosmovisión wixárika, así fue que empecé ese camino de conocimiento de una cultura diferente a la mía, una visión distinta. Lo que más me llamó la atención fue la relación que ellos poseen con los sueños, cómo a través de los sueños pueden cantar, jugar y aprender distintas cosas, eso fue lo que más me interesó y lo que quiero compartir con el público.

En la cinta se menciona la situación de Wirikuta, territorio sagrado por la UNESCO, que peligra por la apertura de minas:

“Era más como un contexto todo lo de Wirikuta, pero también se relaciona con la trama, por ejemplo, los chavos que de alguna manera parece que no están tan vinculados a su cultura, que no les importa, uno descubre que si piensan en ello porque organizan conciertos para la zona protegida de Wirikuta”.

–¿Qué opina de esta cultura antigua?

–La verdad es que tengo un gran respeto por esta cultura. Ellos se conciben a sí mismos como los guardianes de la tierra. Siento que con esto me quedé corto al expresarlo en el filme. Todos sus rituales están obligados a eso, a proteger la tierra, entonces, les tengo una gran admiración, porque tienen esa conciencia día a día.

En el relato se rescata la música que los jóvenes wixárika crean, como el grupo Huichol Musical:

“Es como una manifestación más contemporánea de la cultura y en la película se antepone a lo ancestral. En YouTube descubrí que muchos de los chavos hacen sus videos y los suben a las redes, y son muy buenos, y me puse a ver todos los videos de música huichol”.

Rememora que no le fue fácil encontrar distribuidor para El sueño del Mara’akame:

“Más de dos años nos tardamos y eso que ya habíamos ganado en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Es un poco la batalla de todos los cineastas independientes en México: conseguir la distribución es muy difícil, porque se privilegia a las películas comerciales estadunidenses. La temática indígena no es tan llamativa en términos financieros y como está hablado en otro idioma. En México si no hablas español e inglés, no hay mercado, ni para otros países.”

Se exhibe en Cinépolis (Diana, Perisur, Interlomas y Centro Magno en Guadalajara), Cinemex (Reforma Casa de Arte, CNA y Altavista), Cine Tonalá (CDMX, Querétaro y Tijuana), Cineteca Nacional, Le Cinéma IFAL, La Casa del Cine, Cinemanía Loreto y Filmoteca de la UNAM (Sala Julio Bracho, Sala Carlos Monsiváis y Cinematógrafo del Chopo).

Cecchetti estudió dirección cinematográfica en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y realizó un intercambio en el Centro Sperimentale di Cinematografia en Roma. Actualmente trabaja como director, guionista y coproductor del proyecto Viaje al país de los tarahumaras, por el cual obtuvo la ayuda a la reescritura del CNC en Francia. Machete Producciones está a cargo de esta producción que por el momento se encuentra en etapa de desarrollo y financiación.

 

Autor: Columba Vertiz
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